3.- ¿Quién escribió la Biblia?
La Biblia no la escribió una única persona. Muchas personas de diversas épocas y culturas la fueron escribiendo poco a poco. Gente instruida y gente sencilla, profetas, sacerdotes y reyes.
Algunos llegaron a escribir ellos mismos sus propias palabras (Jeremías, Amós); otras veces se transmitían las historias oralmente, de boca en boca, durante muchos años, hasta que otras personas decidieron fijarlas por escrito (Ev. De Mateo, Génesis,
)
Hay libros escritos por una solo persona (hechos de los apóstoles). Otros fueron redactados por varios autores, en algunos casos de épocas diferentes (Pentateuco).
Algunos textos fueron escritos y reelaborados más de una vez, como el comienzo del Génesis.
La mayor parte de los autores del AT son desconocidos para nosotros (normalmente la literatura antigua solía ser anónima). El título de algunas obras no indica más que el nombre del héroe principal o protagonista: Josué, Ester, Macabeos,
En otros casos, el autor usó un nombre célebre para así dar importancia a su obra, como por ejemplo la 2ª carta de Pedro, que fue redactada por un discípulo suyo.
En todos los casos había una intención y preocupación de transmitir al pueblo la voluntad de Dios.
4.- ¿Cuándo se escribió la Biblia?
La Biblia es distinta de otros libros. No se escribió de corrido. Se escribió en la vida, en la historia de un pueblo, a lo largo de más de mil años. Empezó aproximadamente alrededor del año 1050 a.C. y se terminó unos 100 años después del nacimiento de Cristo.
Recoge la fe y la experiencia vital del pueblo de Israel. Por ejemplo, el Éxodo, acontecimiento principal, se guardó en la memoria del pueblo; se recordaba en las fiestas y, más tarde se empezó a escribir. Por tanto, la Biblia antes de ser escrita, fue una enseñanza y una tradición oral.
Es difícil saber cuándo se empezó a escribir, porque las partes más antiguas fueron contadas y narradas oralmente en el pueblo. Los pueblos antiguos acostumbraban repetir de memoria las memorias y acontecimientos en las reuniones y celebraciones. Igual que hoy aprendemos las letras de las canciones, así ello se aprendían de memoria las historias, las leyes, las profecías, los salmos, los proverbios y muchas otras cosas que después fueron escritas.
5.- ¿Cómo y dónde se escribió?
La Biblia, aunque inspirada por Dios, fue escrita por hombres, condicionados e influenciados por las circunstancias históricas, culturales, etc. que les tocó vivir. No vino del cielo ya terminada. Fue haciéndose poco a poco de la vida real.
Los textos más antiguos fueron desarrollados y reelaborados más de una vez, en la medida en que el pueblo iba aprendiendo las lecciones de la historia. Con la ayuda de los profetas, se van reconociendo nuevos aspectos de la revelación de Dios.
De este modo la Biblia fue escrita en épocas diversas y por muchas personas. Por eso, a veces, la Biblia cuenta el mismo asunto de maneras diferentes (Ej.: Gén 1,26-31 y Gén 2,7-25, creación del hombre).
No fue escrita en un solo lugar, sino en lugares y circunstancias diferentes. La mayor parte del AT fue escrita en Palestina. Otras partes fueron escritas en Babilonia, durante el destierro. El NT tiene partes escritas en Siria y Asia Menor (hoy Turquia), en Grecia, en Italia, donde existían comunidades fundadas y visitadas por San Pablo.
Las costumbres, la cultura, la religión, la situación económica, social y política influyeron en los escritos de la Biblia.
6.- El país de la Biblia.
Los acontecimientos de la historia de Israel tienen lugar fundamentalmente en los siguientes países: Canaán (Palestina), Egipto y Mesopotamia.
7.- Idioma.
La Biblia fue escrita en tres lenguas diferentes: hebreo, griego y arameo. (en arameo se tienen los pasajes de Es 4,8-6,18; 7,12-26; Dn 2,4-7,28; Jr 10,11 y algunas expresiones o versículos sueltos en otros libros). La mayor parte del AT fue escrita en hebreo, la lengua que se hablaba en Palestina antes del destierro. Se considera como el idioma oficial del AT. Después del exilio el pueblo hablaba el arameo, el mismo idioma que hablaría Jesús. No obstante, la Biblia se siguió escribiendo, copiando y leyendo en hebreo. En tiempo de Jesús, el pueblo de Palestina hablaba el arameo en casa, utilizaba el hebreo en la lectura de la Biblia y el griego en el comercio y en la política. Por eso mucha gente ya no entendía la Biblia y se crearon escuelas en todos los pueblos. (Además, existía el Tárgum)
Unos pocos libros del AT (el libro de la Sabiduría, II Macabeos y algunos fragmentos de Tob, Jud, Bar, Eclo, 1Mac) se escriben en griego.
El NT es escrito en griego, menos el evangelio de Mateo(?). Nuestras biblias no son las auténticas. Son traducciones y a veces las traducciones no son del todo fieles. Razón de más, además de otras ya vistas, para no tomar las cosas al pie de la letra.
Los judíos que después del destierro habían emigrado de Palestina fueron olvidando la lengua materna; ya no entendían el hebreo ni el arameo; sólo entendían el griego. Por eso en el s. III a.C. un grupo de 70 sabios de Alejandría fue encargado de traducir todo el AT del hebreo al griego. Fue la primera traducción de la Biblia, que se llamó la Biblia de los LXX.
8.- Versiones.
A lo largo del tiempo se han hecho innumerables versiones o traducciones de la Biblia en muchas lenguas. De las versiones antiguas, las más famosas son dos: la de los SETENTA (en griego) y la de la VULGATA (en latín).
La Biblia de los SETENTA (LXX) tiene un valor insuperable porque fue la versión bíblica que utilizaron los apóstoles y los primeros cristianos. Durante los tres siglos anteriores a Cristo y los dos posteriores se utilizaba en la Iglesia el griego común (Koiné) que era el que se hablaba en el imperio romano. Cuenta la tradición que el rey Ptolomeo II Filadelfo (283-246 a.C.) deseaba tener en la gran biblioteca que fundó en Alejandría de Egipto la traducción de los libros sagrados hebreos. Por ello encargó a Aristea viajar a Jerusalén para buscar a 72 varones (6 por cada una de las 12 tribus) para que hicieran la traducción de la Biblia del hebreo al griego en un plazo de 72 días.
A partir del s. III se fue imponiendo el latín en occidente. Se hicieron muchas traducciones, siendo la más célebre la de la VULGATA, atribuida a San Jerónimo en el s. IV. Fue hecha por encargo del papa Dámaso I. En el concilio de Trento se la reconoció como la versión latina oficial.
Otras versiones:
- Griegas (Aquila, Símaco y Teodoción) s. II
- Siríacas, latinas, armenias, árabes
9.- Manuscritos, papiros
¿Cómo se explica que unos textos tan antiguos hayan podido llegar hasta nosotros? Hay que comenzar afirmando que todos los textos autógrafos (originales) de la Biblia (al igual que los de la literatura clásica antigua) se han perdido irremediablemente. No se conserva ninguno. Sin embargo, conservamos su contenido gracias a las copias, escritas a mano, los manuscritos.
En aquella época se escribía con tinta y pluma de ave, en hojas de papiro; estas hojas se cosían luego para formar unos rollos (Lc 4,20). También se escribía en pedazos de cuero o pergamino, que posteriormente se juntaban en forma de libro. Cuando se quería que los escritos durarán a perpetuidad, se labraba sobre piedra (Ej.: Tablas de la Ley, Código de la Alianza).
Las copias más antiguas se conservan escritas en papiros (especie de papel) fabricado con la médula fibrosa de una planta que crecía en el valle del Nilo) y en pergaminos (cuero finamente curtido). Se conservan millares de manuscritos de la Biblia. De los libros antiguos es de los que conserva mejores manuscritos.
Un problema: Si sólo existen copias de copias ¿Cómo podemos asegurar que las Biblias que tenemos actualmente son auténticas? Hay que decir que, normalmente, siempre que se hacen copias manuscritas inconsecuentemente se introducen cambios (ejemplo: lo que pasa muchas veces con los nombres y apellidos cuando se va al Registro Civil). Con todo, podemos asegurar la fidelidad de los escritos de Biblia (Qumrán lo confirma)
Manuscritos masoretas (alta edad media, años 700 1000). Los masoretas son judíos que se dedicaron a fijar por escrito el texto sagrado. Hay varias escuelas. Conforme hacían copias nuevas destruían las viejas.
Descubrimientos de Qumran (s. II a.C. I d. C. junto al Mar Muerto). En 1947, un pastor beduino (buscando sus cabras) realizó casualmente un importantísimo descubrimiento en una de las muchas cuevas que existen en Qumran, a dos Km del Mar Muerto. En una de las grutas halló ocho vasijas que contenían viejísimos pergaminos. Luego se revisaron otras cuevas encontrándose numerosos pergaminos. En total, unos 600. En su mayoría escritos en hebreo. Es probable que algunos de estos manuscritos daten del s. IV o III a.C.
En Qumran se han encontrado fragmentos de casi todos los libros de la Biblia entonces no era un libro como ahora, sino una serie de rollos Lc 4, 20). El rollo de Isaías consta de 17 tiras de cuero cosidas formando un rollo de 7.34 m de largo por 26 cm de ancho.
Las copias que conservamos del N.T. son también innumerables y corresponden a todas las épocas. Los códices (son hojas sueltas, ordenadas y encuadernadas en forma de libro. Empiezan a aparecer a partir del s. II. Sustituyeron a los rollos o volúmenes. El Códice bíblico más antiguo es el de RYLANDS del año 130 d.C. y contiene parte del evangelio de Juan) más importantes, en griego son dos del s. IV:
- VATICANUS (B) (conservado en Biblioteca Vaticana): Contiene toda la Biblia desde Gén 46, 28 hasta Heb 9,14.
- SINAITICUS (S) (encontrado en un convento del Sinaí y hoy en el museo británico de Londres). Contiene toda la Biblia salvo algunas omisiones en el AT.
Estos códices son importantes por su antigüedad y contenido.
Otros códices importantes:
- ALEJANDRINO (A) (s. V) Toda la Biblia salvo omisiones ocasionales.
- BEZA (D) (s. VI) Evangelios y Hechos de los Apóstoles en griego y en latín.
El número de manuscritos antiguos sobre el AT Y NT es inmensamente superior al de otros autores profanos. Esto hace que estemos mucho mejor documentados para probar el valor histórico de los escritos bíblicos.
10.- El Canon de la Biblia.
El término CANON hace referencia al carácter sagrado de la Biblia. Canonizar a una persona es proclamarle santo. De ahí el carácter santo de la Sagrada Escritura.
El término canon significa medida, regla, norma (2 Cor 10,13; Gál 6, 16). Podemos distinguir dos sentidos del término canon:
a) Sentido activo: regla de fe y norma de conducta.
b) Sentido pasivo: lista oficial, reconocida por la Iglesia. (lista de los libros inspirados 73 libros)
Estos libros son Palabra de Dios y, por ello, son fuente, guía y norma de fe y vida.
La formación o constitución del canon ha supuesto un largo tiempo de discernimiento y de crisis (¿Este libro es inspirado
?). Después de varios siglos de discernimiento se fijó la lista de los libros que constituyen el canon.
¿Cuántos cánones hay?
I.- Canon judío: TORAH (Ley), NEBEIM (Profetas), KETUBIM (otros Escritos). Sólo admite los libros escritos en hebreo (AT sin deuterocanónicos y algunos trozos de Esd. y Dan). En el s. II d. C. definen el canon definitivo. Lo cierran con Esdras.
- Canon samaritano: sólo el Pentateuco (se separan de los judíos en el s. IV a.C.
- Canon palestinense: elimina los deuterocanónicos. (39 libros del AT).
- Canon alejandrino: incluye los deuterocanónicos.
II.- Canon Cristiano:
Comprende el canon católico y el canon protestante.
Desde mediados del s. IV el conjunto de las Sagradas Escrituras se designan como canon (norma de la fe). La Santa Madre Iglesia, tiene por sagrados y canónicos todos libros del AT y NT ya en su totalidad ya en cada una de sus partes, porque fueron escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo (Jn 20,31; 2Tim 3, 16; 2Pe 1, 19-21; 3,15-16) tienen a Dios por autor y como tales han sido entregados a la Iglesia (DV 11). En la Iglesia católica se distinguen los libros protocanónicos y deuterocanónicos. Estos últimos, en determinada época y en algunos lugares no fueron tomados como inspirados.
En el AT la Biblia católica tiene 7 libros más que la edición no católica. Estos libros son: TOBÍAS, JUDIT, SABIDURÍA, ECLESIASTICO, 1º y 2º MACABEOS, BARUC. A estos libros se los llama Deuterocanónicos (no fueron incluidos en el canon judío hasta finales del s. I d.C. Los otros 39 libros se los llama Protocanónicos (primeros de la lista). La Iglesia católica los captó como auténticos e inspirados, pero fueron rechazados por los judíos y protestantes.
11.- Los Géneros literarios:
Los diversos autores de la Biblia escribieron sus obras utilizando los mismos recursos de información y de expresión que cualquier otro autor del pasado o del presente. Cada uno de ellos tenía su propia intención y su propio estilo.
Por eso, para entender lo que un autor nos quiere decir, es preciso que conozcamos las formas o maneras de expresarse que emplea. Así, si yo leo un cuento y lo interpreto como si fuera un relato histórico, confundo la intención del autor, no captando el auténtico contenido que me pretende transmitir.
Estas diferentes formas o maneras de expresión utilizadas por los autores de una época o un lugar determinados, se llaman géneros literarios. Cuando se va a leer un pasaje de la Biblia, es preciso determinar el género literario en el que está escrito para que así podamos percibir la experiencia que el autor bíblico pretende transmitir.
En la Biblia se emplean siete grandes géneros literarios: la historiografía, la ley, la profecía, la lírica, la sabiduría, la literatura apocalíptica y la carta.
a) La historiografía. Relata la historia real o imaginaria, los hechos humanos y acontecimientos importantes en la vida de un pueblo, informando principalmente, no cómo fueron, sino sobre todo, cómo se vivieron y experimentaron, y del significado que tuvieron estos acontecimientos. En este género podemos incluir todos los libros históricos del AT y algunas partes del Génesis, Éxodo y Deuteronomio.
En este género se incluyen también los Hechos de los Apóstoles y los cuatro relatos que llamamos evangelios, que pertenecen a una categoría especial del género historiográfico. El evangelio expresa la fe de la comunidad en que nace, es la palabra que la comunidad dice sobre Jesús; pero, al mismo tiempo, es expresión de la misma Palabra de Jesús.
b) La ley. El género legislativo, designa las colecciones de normas y costumbres, principios y decisiones, ordenanzas y preceptos por los que el pueblo al que pertenecen se rigió en su historia. La ley no figura en la Biblia en libros independientes, como sucede normalmente en los códigos legislativos antiguos y modernos, sino que se encuadra entre los recuerdos de los orígenes del pueblo. Es parte de lo que es su fundamento o constitución. La ley se encuentra en todos los libros del Pentateuco, excepto en el Génesis.
b)La profecía. Es un género especial explicable desde la psicología del profeta que habla como mensajero: Así dice Yahvé.
El profeta se dirige a sus destinatarios como portavoz de Dios, a través de oráculos o discursos. Las colecciones de sus mensajes, junto con los elementos que se les adhirieron en el momento de su transmisión, forman los libros proféticos. Sin embargo, se ha de tener presente que el libro de Daniel y partes significativas de Isaías, Joel y Zacarías pertenecen al género apocalíptico, mientras que el libro de Jonás pertenece al historiográfico.
d) La lírica. Es un género poético que expresa el impacto producido, o la vivencia despertada, por una realidad en el espíritu del poeta. La lírica de la Biblia es, en su mayor parte, religiosa o fue leída en esa clave. Este género está representado por tres libros: Salmos, Lamentaciones y Cantar de los cantares, además de numerosos cantos sueltos incluidos en los libros del Antiguo y Nuevo Testamento: Éxodo 15, 1-18, Deuteronomio 32, 1-43; Jueces 5, 1; 2 Samuel 2,1-10; Lucas 1, 46-55, etc.
e) La sabiduría. La literatura sapiencial, es fruto de la experiencia, de la reflexión y del estudio de los sabios, en forma de dicho popular, de sentencia, de poema temático o de amplio tratado. Según los casos, los libros sapienciales son colecciones de proverbios o tratados densos.
El bloque de los libros sapienciales de la Biblia está integrado por Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría.
f) La apocalíptica. Es el género más singular y hasta extraño, que tiene en la profecía su vecino más próximo. Es relato de sueños o visiones, o revelación de acontecimientos que afectan a toda la humanidad, e incluso al cosmos, que están ocultos y en trance de llegar. Para relatar estas experiencias, los autores de este género emplean símbolos y un lenguaje críptico.
La literatura apocalíptica extrabíblica abunda en los siglos que preceden a la era cristiana, siendo de uso corriente en los primeros siglos de nuestra era.
En el antiguo testamento su principal representante es Daniel, aunque previamente ya hemos señalado otros textos de profetas que pertenecen también a este género literario. En el Nuevo testamento se considera como apocalíptico el libro del Apocalipsis, atribuido a San Juan.
g) La carta. Es una misiva enviada por alguien a un destinatario, individuo o colectividad, que se encuentra lejos.
Es un género que abunda en la literatura Bíblica y que en ocasiones se inserta en los libros correspondientes al género histórico (2 Sam 11, 14.15; 1 Re 21, 8-10, etc.) e, incluso, al género apocalíptico, como recurso expresivo (las cartas del Hijo del Hombre a las siete iglesias en el Libro del Apocalipsis cap.1-3, por ejemplo).
Además de estas cartas encuadradas en un contexto literario de género diferente, existen en el nuevo testamento veintiún títulos de libros que pertenecen al género epistolar: el cuerpo entero de los escritos paulinos, la carta a los Hebreos, las dos cartas que se atribuyen a Pedro, las tres de Juan, la de Santiago y la de Judas.
¿EN QUÉ ORDEN CONVIENE LEER LA BIBLIA?
Los sabios han descubierto que el orden que más conviene para entender y gustar la S. Biblia es éste:
1º. Los Evangelios: San Lucas, el más fácil. San Mateo, el más pedagógico. San Juan, el más espiritual. San Marcos, el más resumido.
2º. Los Hechos de los Apóstoles: Una narración bellísima y fácil acerca de los primeros tiempos de la iglesia.
3º. Génesis y Éxodo.
4º. Samuel y Libro de los Reyes.
5º. Tobías, Judit.
6º. Salmos: poniéndoles alguna señal a los que más gusten, para volverlos a leer luego.
7º. Libro de Los Proverbios: señalando las frases que más nos impresionen, para releerlas otras veces.
8º. Libro del Eclesiástico de Ben Sirá señalando también aquellos consejos que nos parecen más hermosos.
9º. La Carta de Santiago: cualquiera la entiende y todos gusta. Búsquela en el índice da la Biblia y léala. Verá que le hace un gran bien.
10º. Las Cartas de San Pablo: la primera vez se puede leer únicamente la parte final de cada carta (que es lo más fácil de entender). Después ya se pueden leer las cartas completas. En cada una de estas cartas vaya señalando con lápiz las frases que más le gusten. Así las volverá a releer después y le harán muchísimo bien. San Pablo tiene frases formidables que ya no se le olvidarán.
Trabajo Bíblico
1) ¿En qué versículo aparece la idea bíblica siguiente?
1. Jesús se fue al monte de los olivos
Jn 8,
.
2. Yo soy la luz del mundo
Jn 8,
.
3. Señor, muéstranos al Padre
Jn 14,
.
4. Lleva la barca a la parte más honda
..Lc 5,
.....
5. Un sembrador salió a sembrar
Mc 4,
....
6. Danos hoy nuestro pan de cada día
Mt. 6,
....
7. Felices los que trabajan por la paz
..Mt 5,
.
8. No te acerques más
.Ex 3,
.
9. Yo estableceré la paz en su país
..Lev 26,
..
10. Compartirás tu pan con el hambriento
..Is 58,
11. No digas: soy un muchacho
..Jer 1,
.
12. Dios no hizo la muerte
..Sab 1,
....
13. No sólo de pan vive el hombre
.Mt 4,
..
.
14. Doy gracias a mí Dios por ustedes
1co 1,
.....
15. Un mundo en que reinará la justicia
..2P 3,
..
2) Escribir las abreviaturas que corresponden a las citas bíblicas siguientes:
1. Jeremías, cap. cuatro, vers. cinco
.
2. Daniel, cap. dos, vers. ocho
.
3. Proverbios, cap. once, vers. doce
.
4. Salmo seis, vers. tres
..
.
5. Romanos, cap. cuatro, vers. diez
.
6. 1º de Pedro, cap. dos, vers. uno al quince
.
7. 1º Juan, cap. 2. vers. dos
...
8. Mateo, cap. seis, vers. seis al doce
9. Génesis, cap. doce. vers. uno al doce
..
10. Apocalipsis, cap. uno. vers. cinco al diez
.
3) Verdadero o falso. Pon un círculo alrededor de la V si es verdadero o la F si es falso
1. Existe Stgo 6,1
..V F
2. Existe Gál 4, 33
.V F
3. Existe Ap. 21, 24
..V F
4. Existe Heb 7, 13-17
..V F
5. Existe 3 Cor 3, 1-4
.V F
6. Existe Lc 25, 2
V F
7. Existe Mc 12, 45
V F
8. Existe Prov 31, 31
V F
9. Existe Am 10, 15
V F
10. Existe 1 Mac 2, 71
V F
11. En Is 62, 2 no se habla de justicia
V F
12. En Ez 3, 27 s habla de una raza dócil
V F
13. En Dn 3, 84 se habla de sacerdotes
.V F
14. En Ne 6, 10 se habla de la casa de Dios
V F
15. En Jos 16, 10 se habla de los hijos de Jacob
V F
16. En Lev 18, 3 se habla de Canaán
V F
17. En Gén 45, 17 se habla de José
V F
18. En Dt 27, 11 se habla de Moisés
. V F
19. En 1 Re 11, 1 se habla de Salomón
V F
20. En Jer 13,8 se habla de Yavé
V F
PEQUEÑA PEDAGOGÍA (para meditar y vivir la Palabra)
Disposición previa: Ora, antes de empezar la lectura.
Oración para antes de la lectura:
De ti, Padre de la luz, viene la verdadera luz. Los hombres no podemos hacer más que recibirla; no podemos darla. Envíala a nuestras almas, para que te conozcamos y te amemos y, amándote, seamos bienaventurados. Amén.
1. Procura tener el alma vacía, abierta, tranquila, sin ansiedad, serenamente expectante, pues es el Señor el que viene, en su Palabra, a tu encuentro.
2. Una vez escogido el texto y después de invocar al Espíritu Santo, haz una lectura lenta, muy lenta, pausas frecuentes, pensando que Dios te está hablando a ti, en ese momento, con estas palabras que estás leyendo.
3. Tiene que ser una lectura desinteresada, sin buscar utilidad alguna, como solución a tus problemas, doctrinas o verdades
el Señor se manifestará libremente según sus designios y proyectos para tu vida.
Lectura escuchada:
4. Mientras vas leyendo lentamente, escucha a Dios: es el Señor el que te está hablando de persona a persona. Estas palabras tan antiguas las está pronunciando el Señor en este momento para ti. Escúchalo con atención receptiva y serena, sin ansiedad alguna.
5. No pretendas tanto entender intelectualmente lo que estás escuchando; no te esfuerces tanto por averiguar qué significa esta frase, qué quiere decir este versículo sino qué me está queriendo decir el Señor a mí con estas palabras.
Detalles prácticos:
6. Puede suceder que algunas expresiones te conmuevan despertando en ti resonancias profundas y desconocidas. Detente ahí mismo: da vueltas en tu mente y en tu corazón rumiando, ponderando y saboreando las tales expresiones.
Toma un lápiz y subráyalas; y escribe al margen una palabra o una breve frase que sintetice aquella impresión.
7. Cuando en la lectura escuchada aparezcan nombres propios como Israel, Jacob, Samuel, Moisés
sustitúyelos por tu propio nombre personal, pensando y sintiendo que el Señor está dirigiéndose a ti con tu propio nombre.
8. Si la lectura no te dice nada, quédate tranquilo y en paz. Podría suceder que ese mismo pasaje, leído otro día, te diga mucho. Por encima de nuestra actividad humana está el misterio de la gracia que, por esencia, es imprevisible. La hora de Dios no es nuestra hora. En las cosas de Dios es necesario tener mucha paciencia.
9. No te esfuerces tanto por captar y poseer exactamente el significado doctrinal de la Palabra, sino más bien procura meditarla gozosamente en el corazón como María, dándole vueltas en la mente, dejándote inundar por dentro de las vibraciones y emociones que se desprenden de la proximidad de Dios. Y conserva la Palabra, es decir; que sigan vibrando en tu interior esas resonancias a lo largo del día.
Salmos:
10. Los salmos no se leen, se rezan. Ten anotados en tu cuaderno los salmos que más te dicen, clasificados según diferentes sentimientos como admiración, gratitud, comprensión, alabanza
Esfuérzate por sentir con toda el alma el significado de cada frase, identificando tu atención y emoción con el contenido de las expresiones, expresándolas con el mismo tono interior que sentirían los salmistas.
Colócate imaginativamente en el corazón de Jesucristo, y trata de sentir lo que Él sentiría al pronunciar estas mismas palabras. Con la ayuda del Espíritu Santo trata de identificarte con la disposición interior de adoración, asombro y acción de gracias del corazón de Jesús, en el Espíritu de los Salmos.
Compromiso de vida:
11. Procura cuestionar tu vida a la luz de la Palabra, aplicando permanentemente la Palabra escuchada a la situación concreta de tu vida, preguntándote a cada momento que me esta diciendo Dios en esta frase para mi vida, en qué sentido los criterios divinos encerrados en esta Palabra interpelan mi modo de pensar y actuar, en qué aspectos debo cambiar, qué haría Jesús en mi lugar. En la medida en que tu mente se adapte a la mente de Dios, serás discípulo del Señor.
Si en cualquier momento de la lectura escuchada tu corazón siente el impulso de orar, déjalo libremente desahogarse con el Señor.
12. En resumen: